Escuela Morelos.

Transformar educando. 

 

María nos ofrece y nos lleva al recién nacido

 

La esperanza mesiánica se ha cumplido. Dios, nuestro Padre, nos ha dado a su Hijo, que nació de mujer y fue sometido a la Ley,  con el fin de rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que así recibiéramos nuestros derechos como hijos (Gal. 4,4-5). La navidad es el nacimiento de Jesucristo para nuestra realización como personas y para el  crecimiento de nuestra dimensión comunitaria. El nacimiento de Cristo no es un mero recuerdo del pasado. El nacimiento es un hecho de salvación que nos ofrece toda la riqueza espiritual para ser cada vez mejores personas y para transformar las injustas estructuras sociales, que lastiman y golpean la dignidad de las personas. El nacimiento del Salvador del mundo nos ofrece toda una riqueza de principios y valores que nos pueden cambiar desde lo profundo de nuestro ser. Existen tantas actitudes, conductas y comportamientos que  necesitamos mejorar para hacer y renovar las estructuras sociales que nos impiden ser más solidarios y fraternos entre nosotros.

 

Para vivir con más sentido y significado esta navidad nos podemos acercar a la Virgen madre, para que nos lleve y nos ofrezca al salvador. Todos los cristianos necesitamos vivir esta navidad desde Cristo para bien nuestro y de los demás. No es fácil encontrarnos con Cristo. Fácilmente nos distraemos con muchos ruidos y distractores a nuestro alrededor hasta el punto de olvidarnos que la razón fundamental de la Navidad es conocer y tener en nuestra vida a Cristo. Santa Teresa de Calcuta nos recuerda dos actitudes que podemos aprender de la Virgen María en esta navidad: “La grandeza de María reside en su humildad. Jesús, quien vivió en estrechísimo contacto con ella, parecía querer que nosotros aprendiéramos de él y de ella una lección solamente: ser mansos y humildes de corazón”. La mansedumbre y la humildad nos pueden llevar al encuentro con Cristo.

 

 En esta navidad, aprendamos a llevar con fuerza todas nuestras responsabilidades y obligaciones para crecer en la fortaleza de espíritu y poder enfrentar cualquier tipo de dificultad en la vida, sabiendo que Cristo, manso, camina siempre a nuestro lado. Tengamos presente nuestra gran dignidad de hijos, que nos ha dado Dios en su Hijo Amado, para que en esta navidad seamos capaces de vivir de acuerdo a esta dignidad divina y ser los primeros que respetemos y reconozcamos la dignidad de los que están cerca de nosotros: Transformar Educando.